Fotografías en tiempos de Pandemia

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En el principio fue barbijo si – barbijo no. Yo siempre la tuve clara: la cosa venía con jabón, no sólo por el miedo sino también por la higiene. De pronto nos relajamos tanto que llegamos al punto de ir al baño y seguir cocinando como si no hubiera diferencia entre un inodoro y la bacha de la cocina. Cosas de humanos. así se nos vino la noche, ya no más salidas, ya no más contacto. De ahora en adelante, distancia, mascarilla, alcohol en gel y control: ¿dónde va señor? ¿de dónde viene? ¿el perrito es suyo? ¿dónde trabaja? ¿el “salvoconducto”? ¿exceptuado? igual debe tenerlo…, y el himno para probar que somos argentinos y la bailada para no olvidar quien manda.
Las fotos del aislamiento en Instagram mostrando el conjunto de ropa interior que no fue posible estrenar, las fotografías mostrando los abdominales marcados en el gym de entrecasa inventado en un rincón. Imágenes de las pibas tomando sol en la pileta o en la terraza. Las cocinas lindas y la masa madre. El aislamiento dorado de unos pocos. La contracara de los pibes en los barrios, los tres en la vereda compartiendo uno recién armado, la familia que me dejó entrar a su casilla para ver la sopa paraguaya que estaban cocinando con lo último del freezer. El puente cerrado. Las chiperías prohibidas, los negocios cerrados. En fin.

 

© Marcelo Rodríguez Lobo (Texto y fotografías)
Fotógrafo Freelance. Artista de la imagen y la palabra.

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